Hace tiempo que no vienes a llover
y tengo la tierra seca.
La verdad es que me he acostumbrado a los almendros
y ya no quiero frutos.
En todos estos meses te he evitado,
como quien elude la vida desde polos opuestos,
como quien desconoce la unión de sus dos caras.
Me gustaría llenarte de metáforas
en una naturaleza que se viste
como si fuera persona.
Y quizá lo seas
porque sólo yo te entiendo.
Y en todos estos meses
me he sentido afortunada
me he sentido afortunada
He visto de cerca la magia
He sumado sin contar con fechas
que privan del disfrute
que privan del disfrute
Y he sumado momentos sin rendir cuentas,
sin pretender que lo entiendas.
En este tiempo también he sido libre
He volado entre las nubes y...
No se está tan mal
No se está tan mal
A veces son frías,
pero donde hay sol no caben gotas
pero donde hay sol no caben gotas
Y la potencia de la luna
vence al espesor de las nubes.
vence al espesor de las nubes.
A veces creo que no existes
y que sólo eres un fantasma
y que sólo eres un fantasma
que he creado para hablarme
a mí misma.
a mí misma.
Por eso te escribo en todos los tiempos
En pasado, presente y futuro
Porque nunca sé si te he encontrado
o si ya lo estoy haciendo.
o si ya lo estoy haciendo.
Pero soy tan cobarde
que no te miro a la cara
por no verme al espejo.
que no te miro a la cara
por no verme al espejo.
Así que aquí te espero,
como un niño inquieto aguardando a que vengas y me digas:
como un niño inquieto aguardando a que vengas y me digas:
- Contigo el invierno aceptó su derrota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario