sábado, 10 de enero de 2015

71 días después.

71 días después se me ha ocurrido llorarte. Ha pasado tiempo desde la última vez que dije: "No más". Pero he roto mi propósito, uno de tantos, como la vida misma. Y la verdad es que lo hago sabiendo que ni lo mereces, pero al parecer, ni deshaciéndome de los recuerdos materiales ni dejándote atrás en las redes sociales sales completamente de mi vida.
Soplé dos veces las velas por mi cumpleaños y justo antes de hacerlo, pedí el mismo deseo. Gracias a dios se me fue la idea de volver a pedirlo por reyes. ¿Sabes? Si pudiera volver atrás cambiaría mi deseo de cumpleaños y pediría ser feliz, sin ti, claro, pero conmigo, que es algo importante de lo que me he dado cuenta. Si pudiera volver atrás borraría muchas cosas, como el momento en el que te conocí. Entonces no existirían tantas promesas incumplidas que han resultado ser mentira, siquiera existirían esas primeras palabras tuyas hacia mí: "Sí que te había visto". Si pudiéramos volver atrás nos ahorraríamos tanto empeño caro... En fin, pero el pasado está para eso, para ser pasado. Está claro que los recuerdos asaltan a veces, quizá en los momentos menos indicados, pero sólo son momentos de debilidad que pasan porque lo que estás viviendo es el presente.
En todo este tiempo quizá podría haber escrito algunos de mis mejores versos, pero por una cosa muy grande llamada orgullo decidí no hacerlo más, no dedicarte ni un verso más. Hasta ahora lo he cumplido, quién sabe si seguirá siendo así.
Te prometo que hubo un tiempo en que creí en los siempres. Pero si algo bueno tuvo estar contigo, fue darme cuenta de que no existen los amores cristalizados en los que siempre había creído, sino que la vida es más sencilla. Sólo hay que creer en lo que de verdad existe, y eso es que sólo tú eres dueño de tu felicidad y eres quien otorga la capacidad para que alguien interfiera en ella, para bien o para mal. Así que si luego sale mal, no puedes culpar a nadie porque tú has sido quien ha dado el visto bueno a que esa persona interfiera en tu felicidad. También me he dado cuenta de que no hay amores de tu vida a los 20 años. Si es que existen, llegará cuando alguien te demuestre, y no sólo lo diga, que su felicidad y la tuya se potencian cuando compartís momentos juntos. Que de verdad está dispuesto a formar parte de tu día a día, a luchar contigo por saltar los obstáculos de la vida, a estar en las buenas, en las malas y en las peores, pero de verdad.
Hay un fragmento que escribió una chica a la que sigo en Twitter que me gusta mucho (el fragmento, no la chica, o ambos, no sé jajaja) y que creo que tiene toda la razón: "Las cosas que creemos que son inmortales, acaban muriéndose con decepciones. Y nos hemos decepcionado, mucho, mutuamente. Supongo que de tanto intentar querernos, acabamos desgastando el tiempo".
Espero que hoy sea el último día que me acuerdo de ti de esta forma, porque es obvio que me seguiré acordando de ti como persona que marcó mis sentimientos, pero espero que no sea de esta forma. Espero que algún día pueda sustituir esto por bonitos recuerdos, pero por el mismo motivo que no mereces que te llore, esto no puede ser así. Aunque ya no quiero que vuelvas, sabes que merezco una explicación salida directamente de ti, y espero que de verdad después de hoy pueda cambiar un poco mis pensamientos acerca de esta historia que en su día me parecía maravillosa. Si algo está claro es que no habrá más 24 y que las cosas son diferentes. El punto y final está puesto desde hace 71 días, la página pasada desde hace algo menos y el libro en proceso de confundirse con el polvo.