sábado, 1 de febrero de 2014

Imberbe humanidad

No es mejor ser humano sin piedad
Es peor tender la mano y ayudar
Pues ya en mi corta vida
estoy falto de alas y no puedo escapar.
Escapar de la risa que huye sin prisa
Escapar del oro que cubre su tez.

¿Y dónde están sus alegrías?
¿Las mías por ser al fin
el ansiado ente inestable?
Las perdí por ser leal.
Leal al dinero, las normas y la edad.
Leal a la vida, esa que da muerte
y nos quita lo que da.

Es por eso que no es justo
que yo deba mendigar
si aquel ser ruin y perspicaz
que bondad se hace llamar
no devuelve lo que un día quiso arrebatar.
Y esa cosa tan insustancial
no es más que una pizca de justicia y bienestar.

No pedía más para estas olas sin mar,
para este vaivén sin utopía
y su imberbe humanidad
que amenaza con su huída.

Esa es la razón de que hoy mantenga mi actitud
y quiera vincular la pura enemistad y la peor severidad
contra todo lo que hizo que hoy dejen de volar
las tristezas y alegrías de un inestable emocional.

Lamento la oquedad de la palabra,
la cruel entonación que tiñe el habla
pues hoy quien maldice no soy yo,
es la razón de un pueblo avasallado llamado corazón.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Hablemos de ti y de mí: con B de bélico, con V de veraz

No hay sueño dormido
No hay ansia despierta
Ya es invierno y no me avivo
¿Y qué si sólo duermo?
Si la distancia es ausencia contigo
y el presente es presencia sin ti.

Pero el tiempo perdido
no ha acabado conmigo
y el silencio de ayer
hoy no ha logrado vencer,
así que hablemos...

Hablemos de ti,
del veneno del mundo,
de fuego y de frío,
de afecto y embuste.

Hablemos de mí,
de la escoria de nadie,
de flor y de otoño,
de amor y verdades.

Razón no la hay
pues tu causa es insania
y la mía, la de ser, está lejos de ser.
Y el corazón... ¡Ay! Siquiera existe.

Hablemos de ti y de mí,
hablemos de alguien mejor
pues si hablo de mí, hablo de escoria
y si hablo de ti, no hablo de nadie.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Ella...

"Un día apareció ella. Ella, que lo hizo todo sin saber que lo hacía. Ella, que todo lo cambió sin querer. Ella, que me ha hecho sufrir como nadie. Porque la he llorado, como siempre se llora, a demasiada distancia. La he llorado por el futuro que ya no tendremos, por ese pasado que dejamos pasar. Y la sigo llorando por lo que pudo ser, incluso por lo que nunca será.
Porque a veces la vida no da segundas oportunidades, pero sí se pueden echar de menos amores que jamás han ocurrido. Se pueden añorar situaciones que no llegaron a pasar.
Además, si nunca te ha ocurrido es que nunca has querido por encima de tus posibilidades.
Porque yo prefiero soñar e intentarlo, caer y levantarme cuando pueda, sin prisa".